El embarazo puede generar nuevas inquietudes respecto a los alimentos habituales. Es posible que empieces a leer las etiquetas con más atención, a cuestionar alimentos que ya conoces y a preguntarte si algunos alimentos son seguros para ti y tu bebé en desarrollo.
Un alimento que se incluye con frecuencia en la dieta durante el embarazo es el yogur, que puede contener calcio, proteínas, fósforo, vitamina B12 y otros nutrientes beneficiosos.
Algunos yogures contienen cultivos vivos, que pueden favorecer la salud digestiva. Sin embargo, no todos los yogures son iguales. Los productos pueden variar en cuanto a pasteurización, azúcar añadido, proteínas, fortificación y la presencia de cultivos vivos.
Entonces, ¿se puede comer yogur durante el embarazo? ¿Qué beneficios aporta? Este artículo te guía para elegir el tipo de yogur adecuado y analiza los posibles beneficios de consumirlo durante el embarazo como parte de una alimentación saludable.
¿Es seguro consumir yogur durante el embarazo?
El yogur suele ser seguro durante el embarazo, siempre y cuando provenga de leche pasteurizada y se almacene correctamente. La pasteurización es el proceso de calentar la leche a una temperatura específica para eliminar las bacterias dañinas que pueden estar presentes en la leche cruda.
La bacteria Listeria también puede estar presente en la leche y los productos lácteos sin pasteurizar. La leche y los alimentos lácteos sin pasteurizar representan un riesgo para las mujeres embarazadas debido a la posibilidad de contraer enfermedades graves por algunas infecciones transmitidas por los alimentos; la FDA recomienda que las mujeres embarazadas eviten la leche cruda y los productos lácteos crudos.
Al comprar yogur, asegúrese de que el envase contenga frases como «elaborado con leche pasteurizada». El yogur pasteurizado es el tipo más común que se produce y vende en los supermercados de Estados Unidos, pero aun así es recomendable leer la etiqueta, sobre todo si se trata de yogur casero, importado, de producción local o de especialidad.
El yogur natural y el yogur griego pueden ser buenas opciones, ya que suelen contener proteínas y calcio sin el exceso de azúcar añadido que tienen algunos yogures con sabor. Sin embargo, la información nutricional puede variar entre marcas, así que conviene consultar la etiqueta de información nutricional.
La leche con cultivos vivos y activos puede proporcionar beneficios digestivos adicionales. La pasteurización y los probióticos no son lo mismo: la leche pasteurizada se puede usar para hacer yogur, pero también se pueden añadir bacterias vivas a la leche pasteurizada durante el proceso de elaboración del yogur. Revisa la lista de ingredientes y la información del envase; no des por sentado que todos los yogures son probióticos.
Valor nutricional del yogur durante el embarazo
El yogur puede aportar varios nutrientes necesarios durante el embarazo. El calcio fortalece los huesos y los dientes, mientras que las proteínas proporcionan los aminoácidos necesarios para la formación de los tejidos maternos y fetales. El yogur también puede aportar fósforo, potasio, vitamina B12, riboflavina y, cuando está fortificado, vitamina D.
Las mujeres embarazadas adultas generalmente necesitan alrededor de 1000 miligramos de calcio al día, mientras que las adolescentes embarazadas necesitan aproximadamente 1300 miligramos.
La cantidad exacta de calcio en el yogur varía, pero una porción de seis onzas de yogur bajo en grasa puede proporcionar alrededor de 258 miligramos de calcio, lo que lo convierte en un complemento útil para la ingesta diaria.
El yogur griego suele tener un mayor contenido proteico que el yogur normal, aunque puede contener menos calcio dependiendo de su procesamiento. Por ello, la mejor opción depende del producto en sí, y no solo del tipo de yogur.
5 beneficios para la salud de comer yogur durante el embarazo
1. Favorece la salud ósea de la madre y del bebé
El calcio es uno de los nutrientes más reconocidos en el yogur. Durante el embarazo, contribuye al desarrollo normal de los huesos y dientes del bebé.
También interviene en la función muscular, la señalización nerviosa, la función de los vasos sanguíneos y la liberación de hormonas.
Satisfacer las necesidades de calcio también es importante para la madre. Cuando la ingesta de calcio en la dieta es insuficiente, el cuerpo aún necesita suministrar calcio para el desarrollo fetal.
Incluir regularmente alimentos que contengan calcio, como yogur pasteurizado, leche, productos de soja enriquecidos, ciertas verduras y tofu con calcio, puede ayudar a mantener una ingesta general adecuada.
El yogur también aporta proteínas, que contribuyen al crecimiento y mantenimiento de los tejidos corporales. Las necesidades de proteínas aumentan durante el embarazo porque el cuerpo sustenta el crecimiento del bebé, la placenta, el útero, las mamas y el volumen sanguíneo materno.
El yogur por sí solo no garantiza huesos más fuertes, pero puede ser un complemento conveniente dentro de una dieta variada que aporte calcio, proteínas, vitamina D y otros nutrientes que favorecen la salud ósea.
2. Puede ayudar a reducir el riesgo de hipertensión arterial relacionada con el embarazo
Se ha estudiado la ingesta adecuada de calcio en relación con la hipertensión gestacional y la preeclampsia, una afección que implica presión arterial alta y posibles signos de disfunción orgánica durante el embarazo.
Las investigaciones sugieren que la suplementación con calcio puede reducir el riesgo de preeclampsia, especialmente en mujeres con una baja ingesta de calcio en la dieta. Sin embargo, esta evidencia se refiere principalmente a la ingesta y suplementación de calcio, no al yogur como tratamiento preventivo comprobado.
El yogur puede ser beneficioso al contribuir a la ingesta diaria de calcio junto con otros alimentos ricos en este mineral. Sin embargo, no debe considerarse una forma de prevenir o tratar la preeclampsia, y consumir más yogur no sustituye la atención prenatal ni el control de la presión arterial.
3. Favorece el desarrollo saludable de los dientes del bebé
Los cimientos de los dientes del bebé comienzan a desarrollarse antes del nacimiento. El calcio y el fósforo contribuyen a la estructura mineral de los huesos y dientes en desarrollo, mientras que las proteínas dan soporte a los tejidos circundantes.

Favorece el desarrollo saludable de los dientes del bebé
Dado que el yogur suele contener calcio, fósforo y proteínas, puede ayudar a aportar algunos de los nutrientes necesarios para el desarrollo normal del esqueleto y los dientes. Algunas variedades fortificadas también aportan vitamina D, que ayuda al organismo a absorber y utilizar el calcio.
Sin embargo, el yogur no debe considerarse una forma garantizada de mejorar la salud dental. Simplemente aporta nutrientes importantes que favorecen un desarrollo normal.
4. Puede favorecer la salud intestinal y un equilibrio inflamatorio saludable
Algunos yogures contienen cultivos vivos, incluidas bacterias utilizadas para fermentar la leche. Estos cultivos pueden ayudar a descomponer la lactosa y favorecer la diversidad y el funcionamiento de la microbiota intestinal.
Los estudios sobre el yogur probiótico durante el embarazo han mostrado posibles efectos beneficiosos para la digestión y la función inmunológica, pero los resultados varían según las cepas y las dosis utilizadas. Aún se necesitan investigaciones más amplias y consistentes.
Por este motivo, no se debe promocionar el yogur como tratamiento para la inflamación. En cambio, puede ser un alimento que favorezca la salud digestiva cuando se incluye como parte de una dieta equilibrada.
5. Puede ayudar a mantener niveles saludables de azúcar en la sangre
Los alimentos ricos en proteínas pueden ayudar a que las comidas y los tentempiés sean más satisfactorios, y el yogur natural se puede combinar con fruta, frutos secos, semillas o cereales integrales para crear un tentempié equilibrado.
Algunas investigaciones sugieren que los probióticos podrían mejorar los marcadores relacionados con la insulina en mujeres embarazadas, especialmente en aquellas con diabetes gestacional, aunque los resultados siguen siendo inconsistentes. Esto significa que el yogur puede contribuir a mantener el equilibrio de azúcar en sangre, pero no es un tratamiento ni un sustituto de la atención médica.
Optar por yogur sin azúcar también puede ayudar a reducir la ingesta de azúcares añadidos, lo cual es beneficioso para la salud en general durante el embarazo.
Cómo incluir el yogur en una dieta durante el embarazo
El yogur natural no tiene por qué ser simple. Prueba el yogur griego como base para frutos rojos y nueces, úsalo para preparar un batido, sustituye la crema agria en platos salados o incorpóralo a la avena.
No te fíes únicamente de la publicidad en la etiqueta frontal; revisa la información nutricional para conocer el contenido de proteínas, calcio, vitamina D, grasas saturadas y azúcares añadidos por ración.
Para quienes son intolerantes a la lactosa, el yogur suele ser más fácil de digerir que la leche, y además existen numerosas opciones sin lactosa.
Evita cualquier yogur que haya estado sin refrigerar durante un tiempo, que tenga el envase abollado o roto, que huela mal o que haya caducado.
Conclusión
El yogur pasteurizado puede ser un complemento nutritivo y práctico para una dieta equilibrada durante el embarazo. Aporta calcio, proteínas, fósforo, vitamina B12, potasio y, en algunas variedades, vitamina D y cultivos vivos. Estos nutrientes favorecen la nutrición materna, el desarrollo óseo y dental del feto y la salud digestiva.
Sin embargo, el yogur no debe considerarse una cura ni una prevención garantizada para afecciones como la preeclampsia, la inflamación o la diabetes gestacional. Sus beneficios dependen del tipo de yogur, la porción y la dieta en general.
Elija siempre productos pasteurizados, controle el azúcar añadido y consulte a su médico si tiene alguna inquietud dietética específica durante el embarazo.
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3 fuentes
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[2] Efectos beneficiosos de los yogures y las leches fermentadas probióticas y su potencial como alimento funcional - PMC: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9455928/
[3] Probióticos en la prevención y el tratamiento de la diabetes mellitus gestacional (DMG): una revisión - PMC: : https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9608451/

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