¿Qué es una enfermedad autoinmune?

Una enfermedad autoinmune se produce cuando el sistema inmunitario ataca por error partes sanas del cuerpo. Normalmente, el sistema inmunitario nos protege de virus, bacterias e infecciones. Funciona como un equipo de defensa, detectando invasores dañinos y ayudando al cuerpo a combatirlos.

Alimentos que debes evitar si tienes una enfermedad autoinmune

En las enfermedades autoinmunes, el sistema de defensa se confunde. En lugar de atacar únicamente las amenazas externas, puede atacar tejidos sanos, como las articulaciones, la piel, los nervios, la tiroides o el tracto digestivo. El NIAMS explica que los autoanticuerpos pueden indicarle al cuerpo que ataque por error sus propios tejidos sanos.

Entre las enfermedades autoinmunes más comunes se encuentran la artritis reumatoide, el lupus, la esclerosis múltiple, la tiroiditis de Hashimoto, la psoriasis, la enfermedad celíaca y la enfermedad inflamatoria intestinal. Cada afección afecta al organismo de manera diferente, por lo que la alimentación también debe ser personalizada.

¿Puede la dieta afectar a las enfermedades autoinmunes?

La dieta no cura las enfermedades autoinmunes, pero puede ayudar a algunas personas a sentirse mejor en el día a día. La alimentación influye en la inflamación, la digestión, la microbiota intestinal, el equilibrio del azúcar en sangre y el peso corporal. Todos estos factores pueden afectar el bienestar de quienes padecen una enfermedad autoinmune.

El intestino es especialmente importante debido a su estrecha conexión con el sistema inmunitario. Una dieta rica en alimentos integrales, fibra, grasas saludables y vegetales de colores vivos puede favorecer un ambiente intestinal más saludable. Por otro lado, las dietas con alto contenido de azúcares añadidos, alimentos refinados y productos altamente procesados ​​pueden contribuir a la inflamación en algunas personas. Harvard Health señala que la inflamación crónica está relacionada con muchas enfermedades y que la dieta puede desempeñar un papel importante en los patrones inflamatorios.

Sin embargo, la dieta no sustituye a la medicación, el diagnóstico ni la atención médica. Es mejor considerar la alimentación como una parte útil de un plan más amplio que también puede incluir tratamiento, sueño, actividad física, manejo del estrés y revisiones médicas periódicas.

Alimentos que debes evitar si tienes una enfermedad autoinmune

No existe una única dieta para enfermedades autoinmunes que funcione para todos. Algunas personas reaccionan fuertemente al gluten. Otras pueden sentirse peor después de consumir alcohol, bebidas azucaradas, lácteos o ciertos alimentos altamente procesados. Algunas personas pueden no notar ningún desencadenante alimentario claro.

Alimentos que debes evitar si tienes una enfermedad autoinmune

Alimentos que debes evitar si tienes una enfermedad autoinmune

La mejor opción es prestar atención a tu propio cuerpo. Si es necesario, lleva un registro sencillo de alimentos y síntomas. Busca patrones en lugar de adivinar. Evita eliminar demasiados alimentos a la vez, a menos que estés bajo la supervisión de un médico o un dietista registrado.

1. Gluten (cuando sea apropiado)

El gluten es una proteína presente en el trigo, la cebada, el centeno y los alimentos elaborados con estos cereales. Las personas con enfermedad celíaca deben evitar el gluten, ya que esta enfermedad es una afección autoinmune desencadenada por el gluten. El NIDDK (Instituto Nacional para la Diabetes y el Desarrollo Infantil) indica que las personas con enfermedad celíaca deben eliminar de su dieta, generalmente de por vida, los alimentos y bebidas que contienen gluten.

Algunas personas sin enfermedad celíaca también pueden sentirse hinchadas, cansadas o incómodas después de comer alimentos que contienen gluten. Esto se conoce comúnmente como sensibilidad al gluten no celíaca. Sin embargo, la investigación no es tan exhaustiva como en el caso de la enfermedad celíaca, por lo que no se debe eliminar el gluten de la dieta de forma automática.

Entre los alimentos que suelen contener gluten se incluyen el pan, la pasta, los cereales, las galletas, los pasteles, la bollería, la cerveza y muchos alimentos envasados ​​elaborados con harina de trigo. Algunas salsas, sopas y carnes procesadas también pueden contener espesantes a base de gluten.

Entre las opciones sin gluten se incluyen el arroz, las patatas, la quinoa, el trigo sarraceno, el maíz, las legumbres, las frutas, las verduras, el pescado, la carne y las mezclas de harinas sin gluten. El NIDDK también señala que muchos alimentos, como la carne, el pescado, las frutas, las verduras, el arroz y las patatas, son naturalmente sin gluten cuando no contienen aditivos a base de gluten.

Si cree que podría tener celiaquía, consulte con un médico antes de comenzar una dieta sin gluten. Evitar el gluten antes de hacerse la prueba puede afectar la precisión de los resultados.

2. Alimentos ultraprocesados

Los alimentos ultraprocesados ​​son aquellos que se modifican considerablemente respecto a su forma original. Suelen contener azúcares añadidos, almidones refinados, grasas poco saludables, alto contenido en sodio, saborizantes artificiales, conservantes y otros aditivos. Algunos ejemplos son las carnes procesadas, los pasteles envasados, las patatas fritas, los fideos instantáneos, la comida rápida, los cereales azucarados, los aperitivos fritos congelados y muchas comidas preparadas.
Estos alimentos pueden ser problemáticos porque a menudo sustituyen a alimentos más nutritivos. Generalmente son bajos en fibra, vitaminas, minerales y grasas saludables. Además, es fácil consumirlos en exceso, ya que están diseñados para ser muy apetitosos.

Harvard Health recomienda limitar el consumo de alimentos ultraprocesados ​​como comidas precocinadas, salchichas, nuggets de pollo, productos horneados, cereales azucarados, carnes procesadas, galletas y salsas. También señala que estos alimentos suelen tener un alto contenido de sal, azúcares añadidos y grasas saturadas, que están relacionadas con la inflamación en el organismo.

Esto no significa que todos los alimentos envasados ​​sean malos. Las verduras congeladas simples, las legumbres enlatadas, el yogur natural sin azúcar, la avena y las mantequillas de frutos secos sencillas pueden ser buenas opciones. La principal preocupación es recurrir con demasiada frecuencia a alimentos altamente procesados ​​en lugar de comidas caseras.

3. Azúcares añadidos y bebidas azucaradas

El azúcar añadido puede ser problemático para las personas con enfermedades autoinmunes, ya que su consumo frecuente puede provocar picos de glucosa en sangre, aumento de peso e inflamación de bajo grado. Las bebidas azucaradas son especialmente fáciles de consumir en exceso porque aportan calorías sin generar sensación de saciedad.

Algunos ejemplos comunes son los refrescos, el té dulce, las bebidas energéticas, las bebidas de café con sabor, los dulces, las galletas, la bollería, los cereales azucarados, el yogur azucarado, los batidos embotellados y las salsas envasadas. Harvard Health enumera las bebidas azucaradas, las galletas, los productos horneados, los dulces, los aderezos preenvasados, los yogures con sabor y las salsas envasadas como fuentes comunes de edulcorantes añadidos.

No tienes por qué temer a todos los carbohidratos. Los carbohidratos integrales como la fruta, las legumbres, la avena, el arroz integral y las verduras pueden formar parte de una dieta equilibrada si los toleras bien.
Un primer paso sencillo es sustituir las bebidas azucaradas por agua, agua con gas, té sin azúcar o agua infusionada. Para los tentempiés, elige alimentos con fibra, proteínas o grasas saludables, como fruta con frutos secos, hummus con verduras o yogur natural, si los toleras.

4. Alcohol

El alcohol puede afectar la salud autoinmune de diversas maneras. Puede irritar el intestino, alterar el sueño, sobrecargar el hígado e interactuar con algunos medicamentos. Para quienes ya padecen inflamación, fatiga, síntomas gastrointestinales o problemas hepáticos, el alcohol puede empeorar su situación.

Los CDC afirman que el consumo excesivo de alcohol puede dañar el hígado y otros órganos, y que el consumo prolongado puede contribuir a enfermedades hepáticas, problemas digestivos y un sistema inmunitario debilitado. Los CDC también señalan que beber menos es mejor para la salud que beber más.

Las interacciones medicamentosas son otra preocupación importante. Algunos tratamientos para enfermedades autoinmunes, analgésicos y antiinflamatorios pueden no ser compatibles con el alcohol. Incluso pequeñas cantidades pueden ser riesgosas para ciertas personas.

Esto no significa que todas las personas con enfermedades autoinmunes deban evitar el alcohol por completo. Sin embargo, si el alcohol parece desencadenar síntomas, empeora el sueño, afecta la digestión o interfiere con la medicación, puede ser mejor limitar su consumo o evitarlo. Un profesional de la salud puede brindarle orientación según su condición y plan de tratamiento.

5. Alimentos identificados mediante una dieta de eliminación

Algunas personas descubren qué alimentos les sientan mal mediante una dieta de eliminación. Esto consiste en eliminar ciertos alimentos durante un corto periodo y luego reintroducirlos poco a poco. El objetivo no es prohibir los alimentos para siempre, sino aprender a qué reacciona realmente el cuerpo.

Los alimentos que se suelen analizar durante las dietas de eliminación incluyen huevos, lácteos, maíz, soja, gluten, solanáceas y ciertos aditivos. Las solanáceas incluyen tomates, patatas, pimientos y berenjenas. Estos alimentos se comentan con frecuencia en internet, pero no a todo el mundo le causan molestias.

Es importante no eliminar demasiados alimentos sin un plan. Los huevos, los lácteos, la soja, el maíz y las solanáceas aportan nutrientes valiosos para muchas personas. Eliminarlos sin una razón clara puede hacer que tu dieta sea más estresante y menos equilibrada.

Una mejor opción es consultar con un médico o un dietista registrado, especialmente si experimenta pérdida de peso, diarrea persistente, deficiencias nutricionales, ansiedad relacionada con la comida o si ya tiene varias restricciones alimentarias. Este proceso le ayudará a tener una visión más clara, no más confusa.

¿Deberían todas las personas con enfermedades autoinmunes evitar el gluten, los lácteos o las solanáceas?

No todas las personas con enfermedades autoinmunes deben eliminar el gluten, los lácteos o las solanáceas. Si bien es fundamental eliminar el gluten en caso de celiaquía, no siempre representa un problema para todas las enfermedades autoinmunes. Un médico podría no recomendar una dieta sin gluten si la persona no padece celiaquía ni ninguna otra afección relacionada con el gluten.

Los lácteos, por ejemplo, son otro caso. Algunas personas pueden sentirse llenas o sin aliento después de consumir productos lácteos, sobre todo si son intolerantes a la lactosa. Otras obtienen mejores resultados con yogur, kéfir o un poco de queso. Muchas personas también toleran bien las solanáceas, que contienen nutrientes, fibra y antioxidantes.

La personalización es más importante que las reglas alimentarias estrictas. En lugar de preguntarte "¿Es malo este alimento?", pregúntate "¿Empeora este alimento los síntomas?". Con un diario de alimentos, una reintroducción gradual y el asesoramiento de un profesional, podrás obtener una mejor respuesta a esa pregunta.

Alimentos que pueden ayudar a reducir la inflamación

Una dieta autoinmune que favorezca el sistema inmunitario no se trata solo de evitar ciertos alimentos. También implica incorporar alimentos ricos en fibra, antioxidantes, grasas saludables, vitaminas, minerales y energía de liberación lenta. Frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, pescado, frutos secos y semillas, aceite de oliva y especias como la cúrcuma y el jengibre son algunos de los alimentos que Harvard Health recomienda para una dieta antiinflamatoria.

Alimentos que pueden ayudar a reducir la inflamación

Alimentos que pueden ayudar a reducir la inflamación

Considere utilizar los siguientes recursos:

  • Ácidos grasos omega-3 procedentes de pescados grasos, como el salmón, las sardinas, la trucha y la caballa.
  • Aceite de oliva: Un buen aceite de cocina para dietas de tipo mediterráneo.
  • Verduras de hoja verde: Las espinacas, la col rizada, la rúcula y la acelga son buenas fuentes de nutrientes.
  • Frutas: Los arándanos, las fresas y las frambuesas son ricos en antioxidantes y fibra.
  • Legumbres: Beneficiosas para el intestino y buenas para obtener energía sostenida, cuando se toleran.
  • Especias como la cúrcuma y el jengibre: Estas especias pueden aportar sabor y antioxidantes.
  • Té verde: Una bebida básica que contiene compuestos químicos de origen vegetal.
  • Cereales integrales: Si se toleran, la avena, el arroz integral y la quinoa pueden ser útiles.

Suelen ser equilibradas, coloridas y realistas. Una dieta que no puedes seguir no es tan efectiva como una dieta sencilla que sí puedes cumplir.

¿Cuándo debo consultar a un médico?

Si su estado se agrava y experimenta un cambio en los síntomas, es el momento ideal para consultar a un médico. Si presenta alguno de estos síntomas repentinos: pérdida de peso, diarrea, presencia de sangre en las heces, inflamación de las articulaciones, fiebre, dolor abdominal, deshidratación, etc., acuda a un hospital lo antes posible.

Los síntomas de la enfermedad inflamatoria intestinal incluyen diarrea, dolor abdominal, presencia de sangre en las heces, pérdida de peso y cansancio extremo y persistente. Debe consultar a un médico lo antes posible si la diarrea se acompaña de sangre, pus, dolor intenso, deshidratación o un cambio significativo en su nivel de energía y capacidad de razonamiento.

No se deben realizar cambios importantes en los hábitos alimenticios sin un diagnóstico adecuado y sin posponer el tratamiento. Para lograr un buen control de las enfermedades autoinmunes, el tratamiento médico debe complementarse con un seguimiento regular y pruebas diagnósticas precisas.

Conclusión

No hay alimentos que todas las personas con enfermedades autoinmunes deban evitar. En el caso de la celiaquía, el gluten está totalmente prohibido, y lo mejor es controlar los alimentos ultraprocesados, los azúcares añadidos y el exceso de alcohol, ya que pueden provocar inflamación o dificultar el control de los síntomas a diario.

No es necesario evitar ni eliminar automáticamente otros alimentos, como los lácteos, los huevos, la soja, el maíz y las solanáceas. Si nota alguna diferencia en su alimentación, evítelos; o si forman parte de un plan de eliminación guiada, también debe evitarlos.

La dieta adecuada es aquella que ayuda a controlar los síntomas, proporciona una nutrición suficiente y es fácil de seguir. Se debe priorizar el consumo de alimentos integrales, comidas equilibradas y, si es necesario, consultar con un experto.

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Autor
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Rebecca Jacobs

CAROLINA DEL NORTE

Rebecca Jacobs NC es consultora de nutrición holística y escritora/propietaria de Holistic Balance Nutrition. Sus especialidades incluyen la salud digestiva.